Para vender su aceite de palma, Malasia intenta la “diplomacia del orangután”.

El primer aceite vegetal producido en el mundo, el aceite de palma, un producto favorito de la industria agrícola, está omnipresente en nuestra vida diaria. Especialmente alimentos (pasteles, patatas fritas, chocolate, mantequilla, etc.) pero también cosméticos (jabón, champú, barra de labios, etc.). Se ha demostrado científicamente que es perjudicial para la salud (alto contenido en ácidos grasos saturados) y su cultivo, que ocupa mucho espacio, provoca una importante deforestación. Especialmente en Malasia, el segundo productor mundial (35%), donde se han talado unos 124.000 km2 de bosque tropical virgen para satisfacer la volátil demanda de aceite de palma. Desde 2001, el país de 33 millones de habitantes ha perdido casi una quinta parte de sus bosques. La deforestación acelerada supone una grave amenaza para diversas especies animales que viven en estos bosques, especialmente los orangutanes.

Más de 50.000 orangutanes en el planeta

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), las tres especies de orangutanes restantes están clasificadas. “Muy peligrosa La organización conservacionista WWF dice que en los últimos 40 años los orangutanes han disminuido de más de 288.000 en 1973 a 50.000 en 2023.

Mejorar las relaciones diplomáticas

Consciente de esta crueldad, la Unión Europea obliga a los productores malasios que venden aceite de palma a demostrar que sus productos no tienen ningún vínculo con la deforestación. Para el gobierno de Malasia no se trata de reducir sus exportaciones de aceite de palma, que representan 7.500 millones de dólares. Para demostrar que Malasia “Siempre comprometidos con la protección de la biodiversidad”, el Ministerio de Materias Primas ha decidido suministrar orangutanes a los países que compran aceite de palma. Un intento similar “Diplomacia panda” China “regala” lindos ositos para mejorar sus relaciones diplomáticas con otro país.

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